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Transportarnos desde el encanto de occidente a la magia de oriente en una mirada, es obra de la naturaleza, o de un retoque quirúrgico.
O sea, el bisturí puede cambiar por completo la expresión facial de unos ojos, modificando su aspecto.
Y lo hace, en estos casos, sin grandes traumatismos.
A través de cambios precisos, pero no extremos.
Porque hay miradas para todos los gustos
¿En qué consiste?
1.- Occidentalizar la mirada:
Se trata de una cirugía que se realiza con anestesia local y sedación.
Se actúa sobre el párpado superior, reinsertando la aponeurosis de su elevador, en una posición más alta y en el pliegue que existe en la parte más interna de los ojos...
Así se marca el pliegue palpebral.
Y obtenemos un aspecto más occidental.
2.- Orientalizar la mirada
Se trata de obtener unos ojos más rasgados.
Utilizamos anestesia local y hacemos una cantopexia, es decir, traccionamos discretamente el borde o canto externo del ojo.
La tracción debe ser discreta para que el resultado sea natural.
En algunas ocasiones esta cirugía se hace en el contexto de una blefaroplastia (cirugía de rejuvenecimiento facial) o de un lifting de cejas (elevación de la cola de la ceja)
En cuanto al postoperatorio, lo único destacable es la inflamación, que puede durar unas 72 horas.
En ocasiones pueden aparecer algunos hematomas que desaparecen en pocos días.
Es una cirugía muy poco dolorosa
Las primeras 48 horas requieren aplicar frío en la zona, para minimizar la inflamación
Los puntos externos se retiran a los 5 días |