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Recientemente se ha hablado mucho de él.
Es un relleno que al contrario de los demás, procede de la grasa del propio paciente que lo requiere, y que por tanto hay que extraer previamente y después someter a un proceso.
Os explico.
También se le conoce como el Método Colleman.
Es un sistema muy a tener en cuenta para rellenar las depresiones e imperfecciones a partir de la grasa obtenida del paciente tratado.
Los adipocitos se injertan como células vivas en las zonas en las que hay depresiones (cicatrices, marcas etc.), o zonas cuyo volumen se quiere resaltar.
La grasa normalmente se extrae de los trocánteres, abdomen, costados, etc., y se somete a un proceso que consiste en decantarla y posteriormente ultra centrifugarla, para depurar el material lipoaspirado.
El injerto se coloca mediante agujas de grueso calibre que permite discurrir a las células grasas sin someterlas a presiones excesivas que atentarían contra su integridad.
El injerto prende donde se coloca y genera una neovascularizacion en su entorno.
El porcentaje de células grasas que anidan y sobreviven es variable, y no del todo previsible, por eso, a veces, hay que repetir el proceso.
El resultado está muy vinculado al cuidado que se ponga en la técnica.
Es un relleno atractivo porque al ser un producto natural (recordar que procede del propio paciente) no produce ni alergias ni rechazos.
El resultando es duradero cuando se dan, como os digo, buenas condiciones de implante.
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