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El doctor Ángel Juárez nos da todas las claves sobre la sedación en las intervenciones de cirugía plástica y estética.
En cualquier tipo de intervención quirúrgica (sea o no por cuestiones estéticas), la anestesia se convierte en un paso previo fundamental. Y, sin embargo, son muchas las personas que no tienen claro en qué consiste y les falta información sobre estas técnicas de sedación. Surge el conocido ‘miedo a la anestesia’. Por ello, tal y como asegura el Dr. Ángel Juárez, Jefe de la Unidad de Cirugía Plástica y Estética del Hospital de la Zarzuela, es fundamental obtener una información correcta acerca de ella, para valorarla de manera objetiva.
¿Es lógico temerla tanto? A la anestesia hay que tenerla respeto más que pavor, ya que es un proceso relativamente seguro y con un riesgo muy bajo. Pero ocurre que al recibirla perdemos la autonomía y la voluntad sobre nuestro cuerpo (anestesia general) o sobre alguna parte del mismo (local). Y eso puede resultar estresante. ¿Cuáles son las razones para confiar o desconfiar de sus causas y efectos? -Merece una gran confianza el hecho de que el anestesiólogo asista al paciente desde el preoperatorio y que esté a su lado en toda la cirugía, garantizando la hipnosis (que el paciente esté dormido), la amnesia (que el paciente no se acuerde) y la analgesia (que el paciente no sienta dolor). -Durante la intervención, el anestesista debe mantener y controlar: la frecuencia cardiaca, la función respiratoria, la temperatura y la reposición de los líquidos y sales minerales, que tal vez se pierdan en la intervención. -Que sea del equipo del cirujano para que ambos estén bien compenetrados. -Que antes de la intervención se hayan realizado una serie de pruebas diagnósticas como un análisis de sangre y un electrocardiograma, así como su valoración oportuna.
¿Cuáles son sus posibles riesgos? La mayor complicación de la anestesia general en pacientes sanos es la inhalación o aspiración del contenido gástrico, porque provoca complicaciones pulmonares graves. Es evitable prescribiéndole al paciente que no tome ni líquidos ni sólidos al menos ocho horas antes de cualquier intervención quirúrgica.
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